A tu rollo ¿bendición o maldición?
Lo sé, el título es tan ambiguo que podría valer para casi cualquier cosa. Seré un poco más exacto.
Cuando nos llega un encargo de diseño web a priori parece que nos encontramos con dos perfiles de cliente, el que quiere conocer y controlar todos los detalles del desarrollo y producción y el “desatendido” que huye de los detalles sobre el desarrollo y producción que reconoces por que te suelta un “a tu rollo“.
En primer lugar puede parecer que el peor es el primer cliente, porque puede parecer pesado por necesitar detalles sobre cada paso que das (incluso para los que no entiende) y porque muchas veces te discute cosas que a ti te parece que no tienen el menor interés (si se trata de un cliente “artista” su karma puede sufrir un tremendo revés si usas un tamaño de fuente 15px en vez de 14px). Otro detalle que puede exasperarte es cuando te pide cosas que o bien no tienen sentido o bien no pueden hacerse, tu intentas hacerle entender la dificultad que implica ese cambio que externamente puede parecer trivial pero que internamente puede convertirse en un infierno y rezas porque el dinero suponga un atenuante al repentino capricho.
Dicho esto puede parecer que el segundo perfil el “a tu rollo” es lo mejor del mundo. Parece ser que el cliente quiere una web, desconoce toda la mecánica y te deja manga ancha. Durante todo el proceso el cliente está desaparecido y solo pregunta por “cuando estará hecho” y “sabré usarlo“. Tu estás emocionado por la gran libertad creativa que gozas en ese proyecto, decides darlo todo innovando, creando un trabajo personal, creativo, ¿quizás un slider? ¿animaciones? no no ¿dibujos vectoriales? Llega el día y le enseñas el trabajo orgulloso. NO LE GUSTA.
¿Y si quitas la animación? ¿Es muy difícil cambiar el menú superior por un lateral? Lo de los dibujos no lo veo…
Finalmente rehaces toda la web y te acuerdas del “a tu rollo” y maldices el momento en el que decidiste hacer la web a tu gusto que a día de hoy te ha quedado claro que no es el mismo que el de tu cliente y finalmente te das cuenta de que los dos tipos de clientes son el que te dice constantemente lo que quiere (a veces demasiado) y el que tienes que llamar constantemente para preguntarle que quiere e insistes hasta que el “me da igual” se convierte en un “pues si es menú lateral mejor“.
PRK
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estoy contigo, por eso yo monto mi página a mi rollo y me va fenomenal, un saludo