Por fin la esperada segunda parte de “Nfermos de historias”. En esta ocasión nos toca un cuento que todos conoceis. Para los que ya participásteis en la anterior entrega ya conoceis las reglas y para los que no, echadle un vistazo aquí.
Pues aquí comienza “Los 3 cerditos”:
Rudolf era un joven cerdo de difusa orientación sexual que regentaba un club de ambiente. Para Rudolf las cosas no iban especialmente bien, acababa de cortar con su novio Evan y el negocio no pasaba por su mejor momento. Pero un buen día le llegó una carta en la que decía que su padre, el cual no había conocido por haber sido adoptado, había fallecido y le había dejado una cuantiosa fortuna a repartir con dos hermanos más a los cuales tampoco conocía.
Rudolf cogió el primer vuelo y pronto llegó a un enorme bufete de abogados donde se encontró con sus dos “nuevos” hermanos.
Bill era el hermano mediano, era un frikazo de 300 kilos sin vida social y que dedicaba su vida exclusivamente a jugar a videojuegos, internet y a partidas maratonianas de Warhammer. Sí, como no podía ser de otra manera era informático.
El hermano mayor se llamaba Nícolas, un cirujano plástico de refinadas costumbres y de una vida social de lo más elitista.
Los tres se sentaron y escucharon atentamente la última voluntad de su padre. La fortuna labrada honradamente por su padre durante toda una vida gracias a la corrupción urbanística, malversación de caudales públicos y demás, sería repartida a partes iguales, pero solo había una condición: Podían gastarse todo el dinero que quisieran pero parte del dinero tendrían que invertirlo en construirse un casa y vivir en ella…