Queridos nfermos,
Este post va sin duda dedicado a todos los nfermos del sexo masculino que, sin duda alguna vez, se habrán encontrado en el mismo problema que yo el fin de semana pasado.
Aprovechando el puentazo que se pegó mi novia, decidió que iríamos de compras el sábado por la tarde (ella decidió que ambos íbamos de compras).
Tras una visita a “Zara” y otra a “MNG”, y después de contemplar aproximadamente unos 732 escaparates con temáticas parecidas y diseños cada vez mas abstractos, me encontré aguantando 2 bolsos y una chaqueta de mujer a la puerta de un probador de “H&M” (como observáis me la suda hacer publicidad).
Miré a izquierda y derecha. Estaba claro, me encontraba en un caso habitual en nuestra especie. En todos y cada uno de los probadores, en su interior una mujer probando y de tanto en cuanto entreabriendo la puerta con la frasecita “¿Qué tal esto cari?” mientras que fuera no había mas que hombres, con bolsos y jerseys en sus manos.
Cada uno tenía su propio estilo e incluso alguien parloteaba con el vecino de probador, pero una cosa era igual en todos.
Los hombres que acompañamos a comprar a nuestras mujeres/novias/chorbas,… ¡todos tenemos la misma cara de resignación!. ¡Alguno incluso parecía estar sufriendo internamente!.
Para que os hagáis una idea es mas o menos como si tienes ganas de cagar pero todavía faltan 2 horas para llegar a casa.
Este es un llamamiento a todas las Nfermas que obligáis a vuestros maridos/novios/chorbos a acompañaros en las compras de fin de semana. ¡¡No nos gusta!!
Y menos cuando simplemente acercando el morro a un escaparate de informática oímos la frase típica “¡¡Ya estamos, ahora media hora mirando cacharritos!!”

Fijaos en el careto del calvo de la derecha. ¿Entendeis a lo que me refiero?
Un saludo