Alzheimer, el alemán que me esconde las cosas
Ayer estaba viendo el interesantísimo y ultra-cultural “Cuarto Milenio” de canal Cuatro, en el cual estuvieron hablando de los “Déjà vu”. Iker Jiménez alias “el hombre del flequillo menguante” nos relataba ayudado de un médico las razones médicas de tal efecto (por supuesto sin dejar de lado la seguridad de que hay algo de paranormal en ello). Como no, de paso hicieron referencia a la película con el mismo nombre protagonizada por Denzel Washington.
Bien amigos, si el déjà vu es el efecto de tener la sensación de haber vivido una situación anteriormente a mi me pasa lo contrario. Vivo las cosas y soy incapaz de recordarlas después.
Digamos que hay dos tipos de memoria. La memoria a largo plazo (recuerdos o incluso cosas que hemos estudiado como las tablas de multiplicar) y la memoria a corto plazo (recordar un teléfono o una cita).
Pues bien amigos, he llegado a la conclusión de que no es que tenga poca memoria a corto plazo, en realidad NO tengo (escalofriante, diría Iker). Soy capaz de olvidar una cosa que me acaban de contar en un par de minutos o incluso olvidarme de algo que tengo que hacer el mismo día si no me lo apunto (vivan las agendas electónicas). Ejemplos:
- He llegado a olvidarme de la celebración de mi cumpleaños o incluso un día se me olvidó ir a trabajar (sí, en plan superfeliz).
- Una vez me metí en un examen que no me tocaba porque confundí el día. Lo peor es que lo tenía aprobado y tuve que esperar a que pasara un cuarto de hora para que me dejaran marchar, no sin el pequeño cachondeillo entre los profes.
- He llegado a salir del parking y tener que parar el coche porque no me acordaba hacia donde iba.
- Tener conversaciones totalmente fluidas con personas que me conocen y yo no las recuerdo ya es algo normal (queda muy feo eso de “perdona, ¿y tu quien eres?”). Cuando ya se han ido al rato es cuando digo eso de “¡ah sí!, pero si era…”.
- Soy incapaz de retener los nombres de las personas cuando me las presentan, a menos que los vea más veces se quedan con los apelativos (el amigo de…, la hermana de…).
- Cuando veo una película con mi novia, ella se refiere a los personajes por su nombre a lo que yo contesto “¿Quien?” y ella siempre tiene que acabar señalándomelos.
- He desistido, soy incapaz de acordarme de las fechas de cumpleaños de nadie.
- Nunca me acuerdo de cuando debo dinero (mal) y tampoco me acuerdo de cuando me deben (peor).
- Fui de monitor a unos campamentos, estuve 15 días con ellos y no me aprendí sus nombres (los “amigo”, “pequeñin”o incluso el seco pero efectivo “niño” nunca fallan, para que complicarse).
- He aprendido a convivir con esos sudores frios que aparecen cuando te acuerdas de algo que has olvidado hacer.
- Apenas me sé los nombres de cuatro calles de mi ciudad, prefiero eso de “al lado de” o “cerca de”.
- A la hora de la cena muchas veces no me acuerdo de lo que he comido (es una información útil para no repetir las comidas).
- Ir a la universidad y encontrarme la clase vacia y decir entonces “mierda si hoy era fiesta” es algo usual.
- Cada vez que hago colada me encuentro dinero en los bolsillos y nunca recuerdo la procedencia.
- Lo peor es cuando tengo que presentar a alguien y no recuerdo su nombre. Dejo una pequeña pausa dramática para que el mismo diga su nombre y lo acabo de rellenar con un “pensé que te gustaría presentarte a ti mismo”, palmadita en la espalda incluida.
Algunos dirán que soy un caso aislado, pero la experiencia en cuanto a personas de mi entorno que les pasa lo mismo (curiosamente la mayoría son informáticos) me demuestra que somos muchos los que sufrimos en silencio el duro estigma de ser unos despistados crónicos.
Amigos nfermos de memoria: Recordad estas frases que nos han servido a muchos de consuelo o ayuda en momentos de tremendos despistes (como por ejemplo olvidar el nombre de tu novia):
- “No es que sea despistado, es que tengo muchas cosas en la cabeza”.
- O su variante: “Es que siempre tengo funcionando la mente y no puedo llevar tantas cosas a la vez”.
- “Todos los genios somos un tanto despistados”.
- “Sí, pero los exámenes los apruebo, la memoria a largo plazo la tengo intacta”.
- “Lo he hecho queriendo, solo quería captar tu atención”.
- “Si, ehh, el regalo lo tengo encargado, es que no me lo dan hasta mañana”.
- “Claro que me acuerdo, ¿crees que soy tonto? Si me perdonas tengo que ir a un sitio…”
- “ehhh, ¿felicidades?”
- “te lo iba a decir ahora mismo”.
- o su variante “te estaba escribiendo un sms ahora mismo, estamos conectados, ¿eh?” (y echas un guiño)
- “No es que se me haya olvidado, es que estaba muy liado y no pude ir” (con dos huevos sí señor)
- “Por cierto, ¿pasaba algo si no sacabas la ropa de la lavadora al terminar? No, no, es solo por saberlo…”
- “Claro que cuando reservé mesa conté con tu hermana, ¿crees que soy tan tonto? Si me perdonas tengo que hacer una llamada…”
- “Te digo que sé donde voy, solo que este camino me gusta más”.
- “Yo también te quiero… ehh… uhh… Guapa!” (y variantes, “princesa”, “mi amor”, “cariño”, sobretodo no te arriesgues a usar otro nombre las consecuencias pueden ser trágicas).
Os invito a todos los despistados como yo nos relateis algún despiste divertido o interesante. Sobretodo recordad la mejor de las frases “Me tienes que querer con todas mis virtudes y ese defecto”.
Escroto_Roto(^_^)! Saludos…eh…uhh… ah si NFERMOS!






